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lunes, 7 de julio de 2008

La desunión europea

Negar la existencia de una crisis no sirve para superarla. Europa no sufre ya sino, hoy, del desencanto de los europeos. Tropieza en adelante, también, con las dudas y la división de sus Jefes de Estado y de Gobiernos que los extendieron como nunca en su última cumbre.

Fue, en primer lugar, Silvio Berlusconi que acusó al Banco central hacer nada contra la sobre evaluación del euro y a los Comisarios europeos constantemente de poner en el banquillo los Gobiernos nacionales.

Algunas horas más tarde, Nicolás Sarkozy no ha sido menos directo cuando pasa una bronca al Comisario Mandelson, acusándole haber hecho temer una reducción de las subvenciones europeas para los agricultores irlandeses por que se pronunció en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio.

Es toda la Comisión que así se encontró en el colimador del Presidente francés, culpable a la vez del “NO” irlandés, de un cuestionamiento de la Política agrícola común a la hora de las escaseces alimentarias y, más profundamente, aunque esto no se decía, impedir a los Gobiernos controlar recordándolos demasiado estrictamente, sin respeto a las circunstancias, al respeto de los Tratados que sus países firmaron.

Como Silvio Berlusconi y como tanto europeos, Nicolás Sarkozy no es ya lejos ver en el ejecutivo europeo una simple máquina burocrática, demasiado jurídica, no bastante político y cortada de las realidades. Al respecto, Ángela Merkel se opuso a las propuestas francesas de reducción del IVA sobre la gasolina alegando que Europa debía acostumbrarse a consumir menos petróleo ya que sus cursos seguirían siendo al alta. Los checos se negaron a comprometerse a hacer ratificar el Tratado rechazado por los irlandeses ya que no son seguros disponer de la mayoría parlamentaria necesaria y los nuevos miembros por fin empujaron altos gritos cuando Francia ha vinculado la continuación de la ampliación a la entrada en vigor de las reformas institucionales.

No solamente Europa perdió su locomotora desde que la unificación alemana hizo resurgir una rivalidad continental entre París y Berlín pero no hay más de consensos en la Unión - ni sobre su finalidad, Europa potencia o Europa mercado, ni sobre sus políticas, liberales o intervencionistas, ni sobre sus instituciones, a dinámica federal o respetuosas de las soberanías nacionales.

La realidad del momento, es la desunión europea ya que la Unión en adelante progresó demasiado, en todos los ámbitos, para no cortar sus problemas de fondo antes de poder avanzar de nuevo. Jacques Delors tiene seguramente razón decir que debe reanudar su respiración aprovechándose, era de algunos, a objetivos concretos y federalistas como la política energética y del agua.

Eso no podría hacer mal pero, mientras partidos paneuropeos no ofrecerán a los ciudadanos de la Unión la posibilidad de enviar una mayoría clara sentarse en Estrasburgo y tomar el mando en Bruselas, la desunión se ampliará, siempre más.

No son los Gobiernos nacionales que solucionarán esta crisis: Es la democracia europea.

Berlusconi ataca a la Unión Europea

No hay que los europeos que se estén enfadados con Europa. Algunos de sus Gobiernos lo son también y Silvio Berlusconi acaba de expresarlo a su manera, sin desconcierto y tronando. “Hay mucho que cambiar en las instituciones europeas, lanzó hace un par de semana, las actitudes de los Comisarios europeos, por ejemplo, que ponen a los Gobiernos en dificultades por sus declaraciones”. Dijo eso en la puerta - cerrada de la reunión de los dirigentes conservadores que precedieron, la apertura del Consejo Europeo de Bruselas. Informarse no era supuesto pero, como sabía, obviamente, que habría fugas, Silvio Berlusconi aprovechó de esta posibilidad de expresar sus quejas sin haberlo hecho oficialmente.

No tienen que hablar, proseguido”. Los Gobiernos no tienen que encontrarse, cada tres días, en el banquillo debido ellos”, aún afirmaron antes de tomarse implícitamente al Banco Central Europeo acusando “a Europa” hacer nada contra la elevación de su moneda. “Se sobrestima el euro. Eso penaliza difícilmente los productos europeos. Europa debe producir. Europa debe cambiar de velocidad”, concluyó.


En esta salida del Presidente del Consejo italiano, hay, en primer lugar, una rabia contra la Comisión que, en su función de guardiana de los Tratados - de Tratados queridos y firmados por Italia como por todos los países miembros, no deja más de recordar a Silvio Berlusconi al orden sobre el descontrol de sus cuentas públicas, la refinanciación de Alitalia por el Estado italiano y el expediente tanto explosivo de la gestión de los residuos en su país. Silvio Berlusconi se toma entre sus promesas electorales y los compromisos europeos de Italia. El hombre que es capaz de hacer suspender 100.000 pleitos en curso con el fin de evitar que un expediente que se lo concierne llegue ante los tribunales no soporta por supuesto que la Comisión se preocupe de lo que hace pero no hay que eso.


Como los Gobiernos europeos siempre lo han hecho, se corrige de sus dificultades sobre “Europa” y el hecho con tanto más calor y menos pudor que el sabe muy bien como la UE es impopular y debilitada y allí es todo el problema.


Muchos europeos acusan hoy todo y su contrario a la Unión. No se está muy ya lejos de los pleitos en brujería pero se le hacen dos verdaderos reproches que son, ellos, perfectamente fundados. El primero es la complejidad de sus instituciones y su ausencia de democracia. El segundo, cada vez más extremo, es el monopolio poder del que se beneficia el Banco central, no porque es independiente, lo que es necesario para su función, sino porque no hay, en frente ella, puesto que apenó tanto a afirmarse, de verdad poder político europeo que pueda, como en los Estados Unidos, pesar sobre sus decisiones recordándole que no tiene que la inflación tomar en cuenta.


Hay, es verdad, muchas cosas que cambiar en la Unión. No sería asombroso, en este clima, que otros Gobiernos europeos, el checo, el polaco en particular, siguen el ejemplo italiano, navegan, a su vez, sobre el euroenfadado, y que la tormenta agrande sobre la desunión europea.


La CIG (Comisión Inter Gubernamental), de la cual Berlusconi es miembro, tiene el poder de verdad de la UE y ha tenido varias oportunidades de proponer un modelo de construcción europea, fuerza es de reconocer que encerrados en sus lógicas y contradicciones nacionales, el proceso se estanca, se frena. Ahora nos proponen una Europa a dos velocidades: Los ciudadanos europeos que podrán trabajar hasta 65 horas y los inmigrantes sin papeles que podrán perder sus derechos (al sentido de la declaración universal del derecho del hombre y de la mujer) para “proteger nuestro modelo social… de 65 horas.


¿Y por que no dar el proceso de construcción europea a la eurocámara? Seguro que no podrán hacer peor.

viernes, 20 de junio de 2008

La Unión Europea y su democracia

Gordon Brown, el mismo Gordon Brown el euroescéptico, el Primer Ministro británico sometido a la presión de los conservadores y de los periódicos eurofóbicos, ha puesto el pie sobre el acelerador. Ha hecho ratificar, ayer, en vísperas del Consejo europeo, el proyecto de tratado institucional, este mini tratado que ha sustituido el difunto proyecto de tratado constitucional y que los irlandeses habían echado la semana última. Es un signo. Frente al peligro de ver la Unión desmoronarse lentamente, los dirigentes europeos quieren hacer frente.

Como se había sentido desde el sábado, quieren perseguir el proceso con ratificación, país por país, esperar que los ocho Parlamentos nacionales que no se han pronunciado todavía lo hayan hecho a su vez y volver, a continuación, hacia Irlanda para pedirle lo que desea. Será el momento de verdad. Irlanda podría decir entonces que se retira de la Unión, decisión que debería ser tomada por unanimidad de los 27 Estados Miembros, es decir con su propio voto.

Su gobierno, que había defendido vanamente el «sí», podría desear más verosímilmente que la Unión le da seguros escritas sobre el hecho de lo que este tratado institucional no la obligaría: ni a legalizar el aborto, ni a renunciar a su neutralidad. Eso no pondría problema ya que no se trataría allí más que de apaciguar fantasmas y los irlandeses podrían ser llamados entonces a votar.

Todo el problema es que, si hay muchos falsos temores a disipar en Irlanda, su voto no se debe sólo a ellas pero también, mucho más profundamente, a este enfado general de los europeos y de Europa, a este malestar de los ciudadanos delante de un proceso de unificación cuya finalidad ya no ven, no dominan el funcionamiento, descubren con retraso las experiencias y que echan en mucho país. Los gobiernos han decidido ir por delante, no de ignorar el voto irlandés sino de abrir al otoño, pasiones recaídas, una discusión racional con este país poniéndolo delante de las responsabilidades que le confiere su libertad.

No había gran cosa de otro a hacer pero, cuando muy incluso uno «sí» de Irlanda vendría, el año próximo, anular su« no », el malestar europeo no sería por eso menos grande. Crisis hay. Está grave y el único elemento que tranquiliza en este asunto es que se da, finalmente, cuenta, de todas partes, que el primer problema de la Unión es su falta de democracia.

La democracia de la Unión - puesto que existe, mucho más real que no se dice - es tan indirecta y torcida por los tratos entre gobierno nacionales que tantos más que el Parlamento, y los electores a través de él, no tendrán claramente la primacía en la Unión, esta crisis durará.

Mientras no haya partidos paneuropeos para proponer, a los ciudadanos europeos, programas sobre cuáles se puede elegir una mayoría parlamentaria, quien tomaría entonces el mando de la Comisión, del ejecutivo europeo, esta crisis se agravará.

lunes, 16 de junio de 2008

Petróleo, poder adquisitivo, inflación

Des-aceleración, crisis, recesión
No me agrada resumir un problema a su sola dimensión semántica que tienen por consecuencia, a menudo, de no analizar los problemas en profundidad.
Más allá de la demagogia en su versión moderna que se llama Marketing Político, la naturaleza de la situación económica de España es bien mejor que en otros países europeos.
No somos en recesión, debido que esta palabra tiene su definición, entonces: ¿cual es la situación? ¿cuales son sus raíces y por que soluciones?
Las soluciones no pertenecen ya a la esfera de influencia directa de un Estado de la Unión Europea, sea cual sea, se puede esperar más imaginación y más voluntad en la protección del los más pobres, una mejor redistribución, un apoyo al sector de la educación, de la salud y de la atención social dado que son los primeros sectores que deben acoger las victimas de la crisis.
Cuáles son las causas, la duración para qué soluciones, es el análisis que comparto con este artículo.
De dónde viene la inflación (+4,7% anual, es la cifra parecida la semana pasada)
Lo que es extravagante, incomprensible, es que el puesto energía estalló, un más de 15% en un año. Es la causa principal, totalmente extraordinaria, a eso se añade la inflación sobre los productos alimentarios (6%), por parte puramente especulativa, lo que demuestra la ausencia de moral, control y reglamento de determinados mercados financieros.
Si al igual que analistas lo dicen, es la nueva demanda de la China, de la India y de los países emergente que requieren petróleo y hoy productos alimentarios, que es la causa principal de la tensión de la demanda, se puede constatar que estos países estaban allí hace un año o dos, por lo tanto esto no es una sorpresa, es una falta de anticipación.
Las crisis pasadas nos enseñan que siempre hay discontinuidades y si se sabe que vamos en la pared, es necesario esperar de golpearla para saberlo realmente.
Es necesario reconocer que la guerra de Irak acentuó esta tensión sobre la oferta energética; grande productor de petróleo, sólo es de 50% de su producción, eso hace que este mercado queda muy vulnerable, lo que implica por ejemplo que el menor acontecimiento en Nigeria hace saltar en la subida los precios del barril de Brent.
¿Va a durar?
Los detractores de la política monetaria del Banco Central Europeo se hacen discretos, los riesgos de arrebato de la inflación les incitan a moderar sus observaciones.
Todo depende de la dinámica que se comprometerá.
Es posible que como en los años 1970, después del primer choque petrolífero, el crecimiento continua hasta la llegada de un segundo choque que causó una crisis que rompió el crecimiento duraderamente y sobre todo se propago sobre todos los sectores.
O son, difícil decirlo cuando eres socialista, los asalariados que absorben el choque y habrá exactamente un pico y volveremos de nuevo a una situación estable a lo largo del año que viene.
El dilema está en el aumento de sueldos y en consecuencia una subida de la inflación a largo plazo. Lo que volverá de nuevo a una pérdida del poder adquisitivo de los asalariados así como un aumento importante del desempleo.
Hay también un efecto perverso de las empresas petrolíferas que se dieron cuenta de que nuestras economías eran mucho resistentes a las alzas de los precios de las materias primas que antes, este aumento no tenía efecto sobre el crecimiento.
Fue necesario esperar que el barril alcance 140 US$ para que esta subida afecte al crecimiento.
Los precios pueden seguir subiendo hasta causar una verdadera crisis el día o los asalariados no podran ya protegerse y absorber esta inflación.
Será en ese momento una verdadera crisis acompañada entonces de una explosión de la inflación para producir una recesión y a continuación una disminución forzada de la inflación.
Cambio de naturaleza de esta situación.
Todo es inédito, y por lo tanto las soluciones deberían ser también inéditas.
Hasta ahora las crisis financieras vinieron del sur: América Latina, Asia, Rusia, Brasil en los años 90, Argentina en los años 2000. Había una crisis financiera cuando los países del norte retiraban su confianza y su apoyo financiero a países del sur, lo que causaban el hundimiento de su economía.
Había inflación cuando el crecimiento de los países del norte era demasiado fuerte, como era el caso de los años 70.
Hoy todo se presenta a frente invertido: Hoy la crisis financiera viene de los países del norte que se tomaron los pies en su alfombra de la crisis de los subprimes y todos sus excesos asociados y la inflación vienen de un exceso de demanda de los países del sur.
Se puede observar probablemente los efectos precursores de la primera crisis de la mundialización, la demanda mundial es llevada por los países del sur y las crisis financieras y desajustes por los países del norte.
Sin que estos desajustes rompan el crecimiento mundial que podría disminuir la demanda mundial y en consecuencia reducir el coste de las materias primas y reducir así la inflación.
Y no se ven los países ricos pedir a los países pobres reducir su consumo de petróleo, trigo, maíz, soja y arroz.
¡Vuelve a morirte de hambre para que nuestros camioneros puedan mantener su poder adquisitivo!
Pues estamos ante una situación inédita sobre la cual no se tienen las soluciones, no se sabe cómo hacer, tanto las propuestas de las políticas de derechas como izquierdas son pobres y poco imaginativas.
El tiempo va a ser duro para el ciudadano europeo
Todo lo que la mundialización aportó de positivos, no se lo sabe demasiado porque se criticó la mundialización sobre los problemas de deslocalización (de la industria textil por ejemplo), pero es necesario constatar que el efecto global es positivo.
Hoy hay de montones productos que se pueden comprar muy barato (i-Phone, las pantallas planas, los portatiles (teléfonos y ordenadores)) ya que se producen al sur y que no se habría podido comprarse antes.
El aspecto negativo del mundialización para nosotros, hoy, es que este crecimiento de la demanda mundial enriquecida los países pobres que quieren sus lugares al sol pero serán también quizá los consumidores de nuestros productos y nuestros servicios de mañana.
Se está descubriendo un mundo de recursos raros, es necesario saber que en 2050 no habrá más una gota de petróleo sobre el planeta, es bastante extraordinario que se no tome conciencia, nos permanece 40 años para encontrar un diferente modelo de consumo.
¿Que nuevo modelo?
Hoy la única solución que se ve todavía es la inflación , la inflación que va a reducir la demanda siempre con el riesgo de frenar el crecimiento y causar una crisis social importante, espontánea y sin otra ideología que la defensa de las corporaciones y el refuerzo de los individualismos personales, regionales o nacionales .
¿Que pueden hacer los políticos?
Es mas fácil decir lo que no se debe hacer: No se debe responder en soluciones para favorecer tal o tal grupo de interés o lobby, tal y como lo piden los camineros, los pescadores o los agricultores, salvo tomar el riesgo de generalizar la crisis y otra vez hacer pagar a los mas pobre la defensa de intereses de grupos de presión. Entiendo el problema de los camioneros pero no estoy dispuesto añadir a la crisis que vivo en mi sector, las consecuencias económicas de lo que piden los camioneros u otros.
Ante esta mundialización, los poderes políticos nacionales sólo tienen pocas, por no decir en absoluto ningunas, márgenes de maniobra. Falta una Europa política y social que pueda contra equilibrar los modelos que nos imponen los imperios económicos:
  • De ayer: los Estados Unidos que hacen pagar a Europa la crisis de los subprimes y la guerra de Irak a través de una política monetaria y energética increíblemente egoísta por no decir inconsciente cuando a los efectos secundarios: Crisis financiera en Europa y crisis climática sobre todo el planeta.
  • Y de mañana: China y la India que reivindica el derecho, con mucha razón, a implicarse como el occidente.
El poder político puede reducir los efectos perversos sobre los más pobres y reflexionar sobre lo que está en juego de el siglo XXI: la investigación y desarrollo para acelerado el descubrimiento de soluciones a esta nueva escasez de las materias primas.
Y todos los días se espera no que protege a los ciudadanos de la inflación de las materias primas, así se prolongaría la duración de la crisis, él debe ocuparse los más debiles, estos cuyas normas de consumo son las más intensivas en materias primas, es decir, los más pobres.
Carece de mecanismo de redistribución para proteger los más desfavorecidos, no se tiene suficientemente mecanismos de redistribución.
Un poder político Europeo fuerte, capaz de pesar de forma coordinada sobre los organismos mundiales FMI y Banco Mundial, los imperios económicos de ayer o de mañana, poner un poco de orden y de moral sobre los fundos especulativos que tras las crisis de subprimes se encuentran especulando sobre las energías, las materias primarias y la alimentación.
Una ambición sobre el cambio de nuestro modelo de consumo energético, mas I+D+i, una política europea creativa para hacer de nuestro continente en nuevo modelo de consumo razonable y sostenible.
Una mejor política de redistribución para ayudar a los mas pobre a no ser los únicos a pagar las consecuencias mientras los fondos de inversiones se enriquecen, sin control, sin limites y sin moral, especulando sobre las energías y la alimentación.
Los neocons han ganado con el NO en Irlanda, ahora las izquierdas europeas deben hacer frente y proponer a los ciudadanos más: más Europa, más democracia, más política (al sentido noble de la palabra), más social (redistribución y ayuda a los mas pobres: Educación, Sanidad y Seguridad) y mas ecología para un modelo sostenible.
La Europa de la reacción del siglo XIX y XX ha demostrado ser preparada para conservar sus privilegios y dejar de lado a los más pobre:
¿Dónde es la Europa social y socialista? La Europa de la generosidad, de la solidaridad y de la redistribución: Es muy silenciosa, muy encerrada en sus lógicas nacionales respectivas, luchas de poder, demasiado lejos de los problemas diarios de la ciudadana europea.
¡A trabajar! Mas activismo, mas presencia en el terreno, mas proyecto para reconciliar los ciudadanos europeos con una visión hasta le futuro con más ambiciones, más iniciativas.
Necesitamos un nuevo proyecto presentado con entusiasmo lleno de ilusión capaz de levantar a las fuerzas vivas de europea.

miércoles, 11 de junio de 2008

Los Europeos son enfadados con Europa

En Irlanda un sondeo dio el “no” en cabeza, otro el “sí”. Más del cuarto de los electores sigue siendo indeciso.
No se sabe si los irlandeses adoptarán o rechazarán el nuevo Tratado europeo en el referéndum de mañana pero hay una certeza en esta incertidumbre: Los europeos son enfadados con Europa, por lo menos muchos de ellos en muchos países.
Se desconfían, la tienen responsables de todos los males y de sus contrarios, no saben dónde les lleva este proceso de unificación.
Resumidamente, la rechazan y los argumentos de estos de euroenfadados - “estoy a favor de Europa pero otra, más de esto, menos de eso… " no cambian nada a esta realidad.
Hay tantas causas a esta crisis que incluso una victoria del “SÍ” en Irlanda no debería llevar subestimar la.
La primera es que entramos en un mundo tanto nuevo e imperceptible que el miedo encarga la prudencia, conduciendo las naciones europeas a doblarse sobre el marco conocido de sus Estados porque prefieren uno tenido en mano que dos porvenires. Una revolución tecnológica sacudió las viejas industrias en las cuales se hacía su vida.
La aparición de nuevos gigantes económicos con costes de producción ridículos ejerce una presión sobre los salarios y los acuerdos sociales, por todas partes revisados a la baja.
La libre circulación de capitales y la unificación del mercado mundial por la reducción de las distancias crean nuevas competencias que cada región experimenta y vive difícilmente.
Sin hablar de nuevas crisis políticas que se multiplican, este contexto no son, obvia, favorables a un proyecto de construcción Europeo que pasó así rápidamente de algunas políticas comunes a la moneda única, tratados que se acumulan y la inclusión de nuevos países no conocidos por una mayoría de los ciudadanos de la Europa de los Seis o incluso de los Quince.
La Unión da el vértigo y la segunda gran razón de este rechazo es que estamos en un entredós: cada vez más decisiones dependen de las instituciones comunes pero sin que ellas mismas dependen, claramente al menos, de los electores europeos que tienen el sentimiento, muy justificado, de no tener peso sobre ellas.
La Unión sufre de un déficit democrático y, si se añaden a eso la crisis de las grandes corrientes políticas europeas, izquierda y derecha, y el descrédito de las élites, la ausencia de glamour de los Europeos para Europa se podría ser, aún, bien mayor.
Esta crisis no escapa al análisis. Se explica, al contrario, pero es doblemente catastrófica.
A permanecer en formación abierta, no presionar el paso hacia una potencia Europa que no podría ser sino federal, los Europeos rápidamente habrán perdido la batalla económica y política contra los gigantes, continentes o pedazos de continentes, que dominarán este siglo.
A no oponer al mercado mundial un poder público en condiciones de hacer el contrapeso, los Europeos no salvarán su modelo social sino lo verán barrer ya que los Estados naciones no tienen ya los medios de protegerlo.
Europa es una urgencia pero los Europeos consideran, ellos, que es urgente esperar.